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Sector energético - La luz al final del túnel

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La pandemia de la COVID19 marcará, sin duda alguna, la década de los años 20 del siglo XXI en los libros de historia.

Si todos tenemos en la retina la explosión cultural en los años 20 del siglo XX tras la Primera Guerra Mundial e incluso el crecimiento económico y modernización industrial, a estos nuevos años 20 les va a tocar un reto no menor que a sus predecesores. Esta década va a suponer, tal y como indica el título de este artículo la travesía hacia la luz al final del túnel.

Este túnel es la simbolización del cambio climático, un fenómeno inducido por la emisión de gases de efecto invernadero procedentes del vertiginoso aumento de la actividad económica de la humanidad, basada en el uso y abuso de los combustibles fósiles, principalmente petróleo y carbón así como de la ganadería super intensiva productora de grandes volúmenes de metano y acompañado de niveles de deforestación sin precedentes de los grandes pulmones del planeta como las selvas tropicales y amazónicas.

Hace ya casi 30 años de aquella “Cumbre de Río” en la que se empezó a acuñar el término Desarrollo sostenible y se acordó, entre los 178 países participantes, la llamada “Agenda 21” un programa de acción para corregir en el siglo XXI los principales desequilibrios ambientales observados en el planeta fruto del desarrollismo de la segunda mitad del siglo pasado.


Desde aquel 1992 hasta llegar al acuerdo de París, el pasado año 2015, hemos transitado por un proceso de evolución que tuvo su punto de inflexión en el controvertido protocolo de Kioto que, sin duda alguna, sentó las bases de hacía donde debemos trabajar para lograr corregir la tendencia al colapso.

Ahora, después de algunas semanas de parada de una gran parte de la economía mundial, forzada por el Coronavirus, prácticamente todas las organizaciones han expresado una misma idea. Se debe generar un plan de estímulo sin precedentes en la historia moderna y además estos fondos deben ir vinculados a inversiones en la línea de lo acordado en la ciudad de la luz.

Efectivamente, desde Naciones Unidas hasta los gobiernos de los países pasando por el famoso Green Deal de la Unión Europea apuntan a aprovechar esta situación de extrema necesidad de invertir para estimular la economía priorizando proyectos que aceleren la transición energética y que fomenten la economía circular.

Todo parece indicar que se dan, en estos nuevos años 20, las condiciones de entorno para el surgimiento de una nueva sociedad, más consciente, más sostenible y más justa. En este contexto se da, además, la casualidad de que confluyen dos factores que debemos tener en cuenta de cara a alimentar un acertado optimismo:

En primer lugar, las tecnologías de aprovechamiento de los recursos energéticos renovables gozan de un nivel de madurez que les han llevado a ser la forma más económica y eficaz de producir electricidad e incluso, en algunos sectores biocombustibles.

Prueba de ello ha sido el volumen de proyectos de generación de electricidad tanto eólica como solar fotovoltaica conectados a lo largo del año pasado, fruto de la subasta de 2017:

  • 4.159 MW de plantas fotovoltaicas
  • 1.300 MW de parques eólicos

Este incremento en la potencia renovable instalada, sumado al precio que ciertas tecnologías han de pagar por sus emisiones de carbono, está suponiendo ya, cambios drásticos en el mix de producción de electricidad de los países.

En el caso de España, tomando como escenario comparativo los primeros cinco meses de este año y los del año pasado podemos observar esta evolución. 

 

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Participación Enero-Mayo de 2019 y 2020 de las diferentes tecnologías de producción de electricidad según Red Eléctrica de España.

 

En segundo lugar, los países tienen muy avanzado el diseño de sus planes de transición energética, como sería el caso de los miembros de la Unión Europea a través de planes como el PNIEC (Plan Nacional Integral de Energía y Clima) junto a las leyes de cambio climático como la que está a punto, en plena crisis del COVID 19, de entrar en el congreso de los Diputados. También son numerosos los gobiernos que han declarado el estado de emergencia climática, con sus respectivos planes energéticos correspondientes.

Concretamente, el PNIEC prevé alcanzar en el año 2030 un reducción del 23% de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto de las emitidas en 1990 aumentando la producción de electricidad con energías renovables del 48 % actual hasta un 74 % como antesala del 100 % que se debe alcanzar en el año 2050 bajo el escenario de descarbonización de la economía.

Para alcanzar estos objetivos, en el mismo documento se cifra la creación de empleo en la construcción, operación y mantenimiento de las infraestructuras necesarias en el entorno de los 100.000 empleos y la reducción en importación de combustibles fósiles de 65.000 millones de euros tan sólo en esta década.

En estos planes juega un rol muy importante la electrificación de la demanda, es decir, potenciar el uso de electricidad en aquellas actividades energéticas que hasta ahora han sido cubiertas por el uso directo de combustibles. Quizá, el caso más claro, sea el de la movilidad. Todos los planes de transición energética que se están diseñando e implantando pasan por el impulso del vehículo eléctrico como gran herramienta en la reducción de emisiones contaminantes.

 

Por lo tanto, tenemos, lo que podríamos denominar, la tormenta perfecta para que las energías renovables sustituyan las fuentes energéticas que nos han alimentado durante la travesía por este túnel de la historia de casi un siglo y nos aporten la luz a un futuro más sostenible.

Desde CIRCUTOR estamos totalmente implicados en los tres ejes de esta revolución energética, mejora de la eficiencia energética, implantación de energías renovables para la generación de electricidad y electrificación de la movilidad para eliminar el uso de combustibles fósiles. Este alto grado de alineación de objetivos con la sostenibilidad es, sin duda alguna, la mejor garantía de continuidad para nuestro grupo y uno de los principales motivos de orgullo para cuantos pertenecemos a esta gran familia.

Pere Soria
Desarrollo de negocio
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